«Querido, solo la gente
laboriosa tiene tiempo para todo.»
Nada mejor que una comedia
inglesa como ‘Reina Lucía’ (Impedimenta) de E. F. Benson para echarnos unas
risas y disfrutar de buena literatura y encarar la rutina del cada día que trae
consigo el septiembre con mejor humor.
‘Reina Lucía’ es una encantadora
y deliciosa comedia donde el lector bohemio, el soñador y el amante de los cottages ingleses se pasearan felices
por el paisaje de Riseholme. Una población donde Emmeline Lucas o la Señora
Lucas, por todos conocida como Lucía,
reina con batuta firme e impulsa cada una de las veladas y entramados culturales
desde su dispar casita ‘The Hurst’.
En Riseholme y más en concreto en
‘The Hurst’ los intereses artísticos, culturales, literarios son los que rigen
la vida y donde cualquier innovación, moda o síntoma de modernidad es mirado
con lupa hasta sopesar si se incorpora a su día a día o no. Algo semejante
ocurre cuando en pleno agosto, mes en el que le es difícil a la Reina Lucía
mantener el nivel de las veladas descubre que una de sus vecinas, la señora Daisy
Quantock, ha descubierto el yoga y tiene un gurú propio. Eso es el no va más en Riseholme. Cuando la Reina Lucía quiere apropiarse
de los dones y del propio gurú se desencadena
y afloran en sus amigos las ganas de usurparle a la Reina Lucía su reinado para
ello utilizan todo lo que tienen a su disposición. Dando rienda suelta a la
audacia y a la picardía con tal de dar jaque a la reina. Es entonces cuando
para el lector se desata una frenética comedia, sutil, divertida e ingeniosa,
que algunos pueden tachar de frívola pero que en verdad es literatura para
sibaritas servida en bandeja por Impedimenta.
E. F. Benson creó unos personajes
altamente vitales y cómicos, reales y fascinantes, y con ellos creó el mundo de
Lucía, una serie mítica que retrata lo británico con propiedad. Ninguno de los
personajes se dejan nada en el tintero, lo dan todo, regalándole al lector:
‘Reina Lucía’.
© MARIA AIXA SANZ
