28.10.11

“TOM, PEQUEÑO TOM, HOMBRECITO TOM” de Barbara Constantine por MARÍA AIXA SANZ




Tom se sienta fuera, en los escalones de la entrada. Le hace gracia escuchar a la anciana cantar. Como una cacerola resquebrajada.



















Cuando Tom de once años dando una vuelta con su bici encuentra a la Señora Madeleine tendida en el suelo, hecha un guiñapo, en uno de los huertos de las inmediaciones de la caravana donde vive, marca un antes y un después en su historia personal y en la de su madre, y sin saberlo también en la de la Señora Madeleine. En ese encuentro se produce el punto de inflexión en la vida de Tom y la narración de Barbara Constantine crece y se vuelve enorme y preciosa hasta conseguir como fruto la deliciosa novela que es ‘Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom ’(Seix Barral). Una novela pegada a la vida por tanto pegada a la esperanza y llena de luz.

Ante ‘Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom’ estamos de nuevo ante una de esas joyas que produce la literatura francesa y que de tanto en tanto se asoman a nuestra vida para mejorar su calidad. En la mente de todos están títulos como: ‘Juntos, nada más’, ‘La sal de la vida’, ‘La delicadeza’… Novelas que son fáciles de leer para el lector y que están llenas de ilusión, confortabilidad y una magia especial. Novelas en las que el novelista demuestra como domina el arte de contar la vida desde su lado positivo, viendo siempre la botella medio llena y Barbara Constantine es una de ellos, consiguiendo con maestría hacer fácil lo difícil y creando a Tom. Un personaje memorable. Una metáfora que justo ahora nos hace quizás más falta que nunca. Cuando la crisis también es de valores.

‘Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom’ es una lección de vida. Tom es un pequeño héroe que llevaremos siempre en el corazón. Tom es lo mejor que nos puede pasar en este otoño literario. Por tanto perderse a Tom es perderse a una gran persona, un inmenso personaje que nos dibuja la sonrisa en el rostro y nos hechiza, nos alegra la vida, y cuya bondad y nobleza nos ayudan a pensar que quizás la esperanza lleva el nombre de Tom y que la vida aunque a ratos parezca imposible puede ser un lugar maravilloso para vivir.



© MARÍA AIXA SANZ



*Resaltar la explícita y magnífica ilustración de la portada de Noemí Villamuza.