…Tenía que verle la cara. La cara
era lo más importante. Por la cara se entera uno de todo.
‘No tengo miedo’ es la potente novela del romano Niccolò Ammaniti, escrita en 2001 y que
Anagrama rescata para nosotros. ‘No
tengo miedo’ es una poderosa novela que cuenta el intento por mantener el
equilibrio cuando se diferencia entre lo que está bien y lo que está mal a los
nueve años de edad y enfrente se tiene a unos
padres, cuya influencia evidentemente
es total, y estos están acompañados de otra serie de adultos, todos ellos
padres incluidos, de una inmoralidad terrible cuyas consecuencias de sus actos
son deleznables.
Michele vive en
Acqua Traverse una pedanía de cuatro casas, con un improvisado ultramarinos y una
cuba que semanalmente les abastece de agua. Acqua Traverse es la nada y allí
solo queda dedicar el tiempo a una sola cosa: explorar los alrededores con la bicicleta
junto a los otros niños de más o menos la misma edad. Un juego al que todos
hemos jugado y más en los días de verano: correr, pasear, perderse con las
bicicletas y volver a casa a las tantas exhaustos. Pero Michele el protagonista de ‘No
tengo miedo’ a sus nueve años y en una de esas improvisadas excursiones veraniegas
descubre algo escondido en un hoyo. La voluntad de contárselo a su padre se ve
enseguida solapada por la velocidad en que se encadenan los hechos, Michele ata cabos, oye tras las puertas
y comprueba como aquello que su padre siempre le ha dicho: «Olvídate
ya de los monstruos. Michele. Los monstruos
no existen. De los que tienes que tener miedo es de los hombres, no de los monstruos», es
una realidad. Michele tiene la
inmoralidad delante de él y aún viviendo en un clima adverso, en compañías malignas
es capaz de distinguir el bien del mal, por ello decide cumplir una promesa, le
pese a quien le pese hasta las últimas consecuencias. Porque una promesa es una
promesa y el bien dista mucho del mal.
Y si uno es buen lector ante una
novela como ‘No tengo miedo’ que aúna
calidad, nobleza e intriga es imposible resistirse.
© MARIA AIXA SANZ
