Si escogemos tres adjetivos
calificativos para describir al francés Jean Echenoz, podemos con rotundidad
afirmar que es un escritor sumamente divertido, atípico y genial.
Una atípica genialidad que es de
agradecer en el panorama literario mundial.
Todos aquellos lectores que en el dos mil
cinco de la mano de la editorial Anagrama nos quedamos con ganas de más,
después de leer las aventuras de un Max Delmarc más allá de entre la vida y la
muerte, en la novela ‘Al Piano’, ahora estamos de suerte con esta pequeña joya
en la que se convierten las ciento veinticuatro páginas de ‘Ravel’. **
Al pensar en ella se abre el
apetito del voraz lector, al que le gusta disfrutar de la calidad mezclada con
el humor de Echenoz. Imaginar que éste en la novela nos relatará los diez años
últimos de la vida de Maurice Ravel, de 1927 a 1937, ya es motivo de placer.
Antes de abrir la portada de la
novela el avispado lector intentará o pretenderá descubrir como atrapará
Echenoz al músico Ravel bajo su pluma, pero todas sus elucubraciones resultaran
cortas y le sabrán a poco cuando empiece a comprobar por sí mismo, una vez
instalado dentro del mundo de Jean Echenoz, como el escritor trae a su terreno
a Ravel con la elegancia y habilidad características en él, con una destreza
pasmosa, con la minuciosidad de un relojero y la originalidad de un juglar
consigue que Maurice Ravel aparezca delante de nuestros ojos como un personaje
de ficción que nunca existió en realidad, como si antes de que Jean Echenoz
decidiese escribir sobre él, éste no hubiese existido, y todo lo que el lector
sabe de antemano del músico, ya sea mucho o poco, parecerá producto de la
equivocación.
¿Qué o quién fue antes, Jean
Echenoz o Maurice Ravel?
A partir de esta novela Ravel,
Maurice Ravel, para el mundo será el de Jean Echenoz, con los rasgos, carácter,
manías, inquietudes, nervios, soberbias, humor y malhumor, marca de
cigarrillos, forma de vestir, con las que el escritor se lo imagina y nos lo
relata. Hasta su menuda y original casa de tres plantas formará parte del
imaginario colectivo. Todo ello pasará a la memoria de la literatura cruzando
la línea sutil entre la ficción y la realidad. Olvidando qué era lo real y lo
no. Importando poco. Difuminándose. Tomando fuerza y cuerpo con la magnitud que
abarca la escritura de los mejores contadores de historias.
Jean Echenoz es de esos
escritores que siempre acaban yendo un poco más allá, apurando al milímetro los
actos de sus personajes, la historia y el resultado final.
Cuando se escoge con atino, como
lectura, la novela ‘Ravel’ de Jean Echenoz que la editorial Anagrama acaba de
publicar** se abre literalmente la veda para que nuestro cuerpo, mente y sentidos
asistan a un festival donde todo tipo de sensaciones tienen cabida. Y la magia
de la literatura y el fin último de ella se convierten en nuestras aliadas.
Echenoz nos sumerge de nuevo en el disfrute total al que todos los lectores
pretendemos llegar en las novelas que escogemos.
(…) A veces se arrepiente uno de salir del baño. Para empezar, da pena abandonar el agua tibia y jabonosa, con pelos errantes pegados a las burbujas entre células de piel friccionada, y salir al aire brutal de una casa mal calentada. Luego, por poco que se sea bajito (…)
Vayan abriendo boca…
© MARÍA AIXA SANZ
**Reseña publicada en junio de 2007
en distintos medios y que ahora es recuperada para Reseñando con motivo de la publicación
de ‘Relámpagos’ de Jean Echenoz.
Por ejemplo:
Ariadna-Rc
Por ejemplo:
Ariadna-Rc
