18.1.12

"RAVEL" de Jean Echenoz por MARÍA AIXA SANZ

Si escogemos tres adjetivos calificativos para describir al francés Jean Echenoz, podemos con rotundidad afirmar que es un escritor sumamente divertido, atípico y genial.
Una atípica genialidad que es de agradecer en el panorama literario mundial.
Todos aquellos lectores que en el dos mil cinco de la mano de la editorial Anagrama nos quedamos con ganas de más, después de leer las aventuras de un Max Delmarc más allá de entre la vida y la muerte, en la novela ‘Al Piano’, ahora estamos de suerte con esta pequeña joya en la que se convierten las ciento veinticuatro páginas de ‘Ravel’. **
Al pensar en ella se abre el apetito del voraz lector, al que le gusta disfrutar de la calidad mezclada con el humor de Echenoz. Imaginar que éste en la novela nos relatará los diez años últimos de la vida de Maurice Ravel, de 1927 a 1937, ya es motivo de placer.
Antes de abrir la portada de la novela el avispado lector intentará o pretenderá descubrir como atrapará Echenoz al músico Ravel bajo su pluma, pero todas sus elucubraciones resultaran cortas y le sabrán a poco cuando empiece a comprobar por sí mismo, una vez instalado dentro del mundo de Jean Echenoz, como el escritor trae a su terreno a Ravel con la elegancia y habilidad características en él, con una destreza pasmosa, con la minuciosidad de un relojero y la originalidad de un juglar consigue que Maurice Ravel aparezca delante de nuestros ojos como un personaje de ficción que nunca existió en realidad, como si antes de que Jean Echenoz decidiese escribir sobre él, éste no hubiese existido, y todo lo que el lector sabe de antemano del músico, ya sea mucho o poco, parecerá producto de la equivocación.
¿Qué o quién fue antes, Jean Echenoz o Maurice Ravel?
A partir de esta novela Ravel, Maurice Ravel, para el mundo será el de Jean Echenoz, con los rasgos, carácter, manías, inquietudes, nervios, soberbias, humor y malhumor, marca de cigarrillos, forma de vestir, con las que el escritor se lo imagina y nos lo relata. Hasta su menuda y original casa de tres plantas formará parte del imaginario colectivo. Todo ello pasará a la memoria de la literatura cruzando la línea sutil entre la ficción y la realidad. Olvidando qué era lo real y lo no. Importando poco. Difuminándose. Tomando fuerza y cuerpo con la magnitud que abarca la escritura de los mejores contadores de historias.
Jean Echenoz es de esos escritores que siempre acaban yendo un poco más allá, apurando al milímetro los actos de sus personajes, la historia y el resultado final.

Cuando se escoge con atino, como lectura, la novela ‘Ravel’ de Jean Echenoz que la editorial Anagrama acaba de publicar** se abre literalmente la veda para que nuestro cuerpo, mente y sentidos asistan a un festival donde todo tipo de sensaciones tienen cabida. Y la magia de la literatura y el fin último de ella se convierten en nuestras aliadas. Echenoz nos sumerge de nuevo en el disfrute total al que todos los lectores pretendemos llegar en las novelas que escogemos.

(…) A veces se arrepiente uno de salir del baño. Para empezar, da pena abandonar el agua tibia y jabonosa, con pelos errantes pegados a las burbujas entre células de piel friccionada, y salir al aire brutal de una casa mal calentada. Luego, por poco que se sea bajito (…)
Vayan abriendo boca…

© MARÍA AIXA SANZ
**Reseña publicada en junio de 2007 en distintos medios y que ahora es recuperada para Reseñando con motivo de la publicación de ‘Relámpagos’ de Jean Echenoz.

Por ejemplo:

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