27.1.12

“VIDAS DE HOJALATA” de Paul Harding por MARÍA AIXA SANZ


…Casi setenta años antes de que George muriera, su padre, Howard Aaron Crosby, se ganaba la vida conduciendo un carro. Era un carro de madera. Una cómoda montada sobre dos ejes con ruedas de madera. Había decenas de cajones, se abrían tirando con el dedo índice de la anilla de metal dorado que llevaban incrustada, y contenían cepillos y aceite de madera, polvo dental y medias de nailon, jabón y cuchillas de afeitar. Había cajones con betún y cordones para botas, palos de escoba y fregonas. Había un cajón secreto donde guardaba cuatro botellas de ginebra.  Su ruta pasaba principalmente por carreteras secundarias, caminos de tierra que se adentraban en los bosques…



‘Vidas de hojalata’ (RBA) es la espléndida novela de Paul Harding que ganó en 2010 el premio Pulitzer. Una magnífica novela en la que se intercalan en la narración las vibrantes vidas de un padre, Howard,  y un hijo, George, ambos con estrafalarios oficios que les marcan la existencia. George como relojero y Howard como vendedor ambulante. Mientras George pasa su disciplinada vida poniendo a punto, en hora, relojes, su padre la pasó recorriendo las carreteras  y caminos vendiendo todo lo vendible con un carro lleno de cajoncitos. La relación entre padre e hijo nunca fue modélica y es George quién repasa la vida de ambos buscando en ese repaso mental las actitudes y la manera de estar en el mundo de ambos, una manera contrapuesta, siendo la mayoría de las veces la antítesis el uno del otro.

… Este maldito trasto se ha parado, señor Crosby, dijo Edward. Y George dijo: Estos aparatos son muy delicados. Gracias a sus años de experiencia, George se dio cuenta de que el reloj simplemente se había desplazado en la pared al encajonarse o salir el enorme banquero de detrás del escritorio, de modo que el péndulo se paraba diez minutos después de ponerse en marcha.

Paul Harding cuyo estilo es directo y trepidante hace de ‘Vidas de hojalata’ una novela singular con un estilo inusual que debe estar en todas aquellas bibliotecas donde tiene cabida desde la lectura más cómoda a la más sibarita.

© MARIA AIXA SANZ