27.5.12

“CADA DÍA, CADA HORA” de Nataṧa Dragniċ por MARÍA AIXA SANZ

…Te amo sólo a ti siempre a ti toda mi vida eres el aire que respiro el palpitar de mi corazón  en mí eres inmensidad eres el mar que veo los peces que pesco los has atraído tú a mi red eres mi día y mi noche y el asfalto que piso y la corbata que llevo al cuello y la piel que cubre mi cuerpo y los huesos bajo mi piel y mi barco y mi desayuno y mi vino y mis amigos y el café matutino y mis cuadros y mis cuadros y mi mujer en mi corazón y mi mujer mi mujer mi mujer…



Todo está escrito. Es el destino; y el destino siempre se cumple. Al  destino nada ni nadie lo pueden doblegar. Con el destino nadie ni nada puede, de modo que cuando el destino y/o  una fuerza sobrenatural posa su mirada sobre dos seres y los predestina el uno al otro, a pertenecerse y amarse por los siglos de los siglos y hasta la eternidad sin respiración, cada día y cada hora, no les quepa la más mínima duda de que eso será así y no será de otra forma y si en el camino de esos dos seres predestinados a estar toda una vida juntos aparecen obstáculos el universo conspira a su favor y esos obstáculos son esquivados, salvados, sorteados y si terceras personas con artimañas y malas prácticas se entrometen en la vida de esos dos seres predestinados, con el fin de separarlos, el universo les castiga con voracidad, con enfado, de tal forma que esos intrusos salen muy pero que muy mal parados. Porque del destino nadie se puede reír, nadie se puede zafar, nadie lo puede desafiar y cuando el destino decide unir a dos personas: éstas están envueltas en una historia de amor circular, con final feliz, con broche de oro por los siglos de los siglos, nunca son protagonistas de una historia de amor imposible. Los seres predestinados no pertenecen a historias de amor imposibles ya que el destino ya se encarga de hacer desaparecer todo lo que sobra y molesta alrededor de ellos. Tampoco pertenecen a historias de amor lineales con fecha de caducidad.
Esto que les acabo de relatar es la historia que viven algunas parejas que habitan el mundo y también es la historia de Luka y Dora, los protagonistas de ‘Cada día, cada hora’ (Seix Barral) de la croata Nataa Dragniċ. Luka y Dora son dos personas predestinadas, desde antes de nacer, la una a la otra para amarse hasta el más allá, escogidas por el universo y al amparo de éste.
‘Cada día, cada hora’ es una deliciosa y mágica novela que al lector le devuelve toda la felicidad y la alegría que quizás los años le han quitado y le muestra y demuestra cómo son los amores predestinados, cómo es la fuerza del destino.
Si usted lector no conoce esta clase de amor, le encantara leer esta bella historia y si lo es, si es una persona a la que el destino ha escogido para amar a otra y ser amado sin condiciones se reconocerá en los protagonistas de ‘Cada día, cada hora’ y tomara conciencia de nuevo de  cuán afortunado es, de cuánta suerte tiene, de cómo de mágica es su existencia.
‘Cada día, cada hora’ de Nataa Dragniċ es una feliz lectura, de una calidad, brillantez y frescura arrebatadoras. Y será probablemente la lectura del verano y también quizás sea la de su vida.

© MARIA AIXA SANZ