…Te amo sólo a ti siempre a ti
toda mi vida eres el aire que respiro el palpitar de mi corazón en mí eres inmensidad eres el mar que veo los
peces que pesco los has atraído tú a mi red eres mi día y mi noche y el asfalto
que piso y la corbata que llevo al cuello y la piel que cubre mi cuerpo y los
huesos bajo mi piel y mi barco y mi desayuno y mi vino y mis amigos y el café
matutino y mis cuadros y mis cuadros y mi mujer en mi corazón y mi mujer mi
mujer mi mujer…
Todo está escrito. Es el destino;
y el destino siempre se cumple. Al
destino nada ni nadie lo pueden doblegar. Con el destino nadie ni nada
puede, de modo que cuando el destino y/o
una fuerza sobrenatural posa su mirada sobre dos seres y los predestina
el uno al otro, a pertenecerse y amarse por los siglos de los siglos y hasta la
eternidad sin respiración, cada día y cada hora, no les quepa la más mínima duda
de que eso será así y no será de otra forma y si en el camino de esos dos seres
predestinados a estar toda una vida juntos aparecen obstáculos el universo
conspira a su favor y esos obstáculos son esquivados, salvados, sorteados y si
terceras personas con artimañas y malas prácticas se entrometen en la vida de
esos dos seres predestinados, con el fin de separarlos, el universo les castiga
con voracidad, con enfado, de tal forma que esos intrusos salen muy pero que
muy mal parados. Porque del destino nadie se puede reír, nadie se puede zafar,
nadie lo puede desafiar y cuando el destino decide unir a dos personas: éstas
están envueltas en una historia de amor circular, con final feliz, con broche
de oro por los siglos de los siglos, nunca son protagonistas de una historia de amor imposible.
Los seres predestinados no pertenecen a historias de amor imposibles ya que el
destino ya se encarga de hacer desaparecer todo lo que sobra y molesta
alrededor de ellos. Tampoco pertenecen a historias de amor lineales con fecha
de caducidad.
Esto que les acabo de relatar es
la historia que viven algunas parejas que habitan el mundo y también es la
historia de Luka y Dora, los protagonistas de ‘Cada día, cada hora’ (Seix Barral) de
la croata Nataṧa
Dragniċ. Luka
y Dora son dos personas predestinadas,
desde antes de nacer, la una a la otra para amarse hasta el más allá, escogidas
por el universo y al amparo de éste.
‘Cada
día, cada hora’ es una deliciosa y mágica novela que al lector le devuelve toda
la felicidad y la alegría que quizás los años le han quitado y le muestra y
demuestra cómo son los amores predestinados, cómo es la fuerza del destino.
Si usted lector no conoce esta clase
de amor, le encantara leer esta bella historia y si lo es, si es una persona a
la que el destino ha escogido para amar a otra y ser amado sin condiciones se reconocerá
en los protagonistas de ‘Cada día, cada
hora’ y tomara conciencia de nuevo de cuán afortunado es, de cuánta suerte tiene, de cómo
de mágica es su existencia.
‘Cada
día, cada hora’ de Nataṧa Dragniċ es una
feliz lectura, de una calidad, brillantez y frescura arrebatadoras. Y será
probablemente la lectura del verano y también quizás sea la de su vida.
© MARIA AIXA SANZ
