…Casi setenta años antes de que
George muriera, su padre, Howard Aaron Crosby, se ganaba la vida conduciendo un
carro. Era un carro de madera. Una cómoda montada sobre dos ejes con ruedas de
madera. Había decenas de cajones, se abrían tirando con el dedo índice de la
anilla de metal dorado que llevaban incrustada, y contenían cepillos y aceite
de madera, polvo dental y medias de nailon, jabón y cuchillas de afeitar. Había
cajones con betún y cordones para botas, palos de escoba y fregonas. Había un
cajón secreto donde guardaba cuatro botellas de ginebra. Su ruta pasaba principalmente por carreteras
secundarias, caminos de tierra que se adentraban en los bosques…
‘Vidas de hojalata’ (RBA) es la
espléndida novela de Paul Harding que ganó en 2010 el premio Pulitzer. Una magnífica novela en
la que se intercalan en la narración las vibrantes vidas de un padre, Howard, y un hijo, George, ambos con estrafalarios
oficios que les marcan la existencia. George como relojero y Howard como
vendedor ambulante. Mientras George pasa su disciplinada vida poniendo a punto,
en hora, relojes, su padre la pasó recorriendo las carreteras y caminos vendiendo todo lo vendible con un carro
lleno de cajoncitos. La relación entre padre e hijo nunca fue modélica y es George
quién repasa la vida de ambos buscando en ese repaso mental las actitudes y la
manera de estar en el mundo de ambos, una manera contrapuesta, siendo la mayoría
de las veces la antítesis el uno del otro.
… Este maldito trasto se ha parado, señor Crosby, dijo Edward. Y George dijo: Estos aparatos son muy delicados. Gracias a sus años de experiencia, George se dio cuenta de que el reloj simplemente se había desplazado en la pared al encajonarse o salir el enorme banquero de detrás del escritorio, de modo que el péndulo se paraba diez minutos después de ponerse en marcha.
Paul Harding cuyo estilo es
directo y trepidante hace de ‘Vidas de hojalata’ una novela singular con un
estilo inusual que debe estar en todas aquellas bibliotecas donde tiene cabida
desde la lectura más cómoda a la más sibarita.
© MARIA AIXA SANZ






