«Ellie salió de Corbally, donde la señorita Burke la había entretenido. Cogió la bicicleta y se dirigió a Cash and Carry.
Todos hablaban del tiempo, comentando lo esplendido que era ese verano. Ya lo había oído en Magennis Street, y tanto el padre Millane como la señorita Connulty habían dicho lo mismo. Cogió una caja de cartón de una pila junto a la puerta y saludó a la dependienta, a quien conocía desde hacía poco. Quería comprar azúcar, mantequilla y harina de maíz, pasas sultanas o uvas pasas, lo que tuvieran, y bombillas de sesenta vatios. No necesitaba nada más: no volvería tarde a casa, a lo sumo llegaría a mediodía.»
Desde Cork, Irlanda, nos llega una de las mejores novelas de los últimos tiempos, la escrita por William Trevor, ‘Verano y amor’ (Salamandra), una pieza literaria cuya calidad desborda y supera toda la narrativa actual. Más allá de la trama, de la historia que el veterano escritor irlandés nos cuenta, lo que verdaderamente maravilla al lector es la calidad de la obra, cuya plasticidad y minuciosidad seducen hasta extremos insospechados.
El idilio veraniego entre Ellie Dillahan y Florian Kilderry sirve de vehículo para poder sentir el pulso, los silencios, las miradas, las palabras no dichas, el paisaje rural de la población de Rathmoye. Con el compás del verano, gota a gota, con la misma laxitud y los tiempos de este, William Trevor desgrana, criba y busca la semilla de todos los amores imposibles.
‘Verano y amor’ es una novela de amores imposibles, pero también es una novela de lealtades, de pequeñas historias bellamente narradas. Perfectas. Preciosas en su soledad, en su desesperación, en su intento por ser felices y vivir el día a día. Cada uno de los personajes creados por William Trevor tiene alma y tiene luz, también los lugares, y eso convierte esta novela en una exquisitez, que como el tiempo del verano, de cada verano, con su lentitud y laxitud, recalan en la vida de cada uno para quedarse para siempre. Los veranos no se borran de la memoria. ‘Verano y amor’ tampoco. El lector la recordara como una de las mejores novelas leídas en los últimos años. Convencida estoy de ello.
© MARÍA AIXA SANZ
William Trevor (condado de Cork, Irlanda, 1928) es artífice de una sólida obra literaria en la que se alternan la novela y el relato de forma natural.






